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Has visto tu cuenta de corretaje hoy y parece que alguien ha derramado una botella de kétchup sobre tu pantalla verdad. Si estás sintiendo ese nudo en el estómago mientras ves los gráficos caer, felicidades, estás experimentando la irracionalidad del mercado en primera persona. Pero antes de que decidas venderlo todo para comprar latas de atún y mudarte a una cueva, hablemos de números fríos y realistas. El mercado es como ese primo impulsivo que se asusta si ve una nube gris y vende hasta los calcetines, mientras que tú y yo vamos a mirar el pronóstico del tiempo con datos en la mano. Hoy Microsoft nos está gritando una oportunidad que no veíamos desde hace años. Ha caído un diecisiete por ciento en lo que va de año y un veinticinco por ciento desde sus máximos. El inversor promedio está huyendo porque tiene miedo al gasto masivo en inteligencia artificial, pero la realidad es que Microsoft cotiza ahora a un ratio de veintitrés veces beneficios. Para que te hagas una idea, este es de los niveles más bajos en la última década. Es el equivalente financiero a encontrarte un búnker de lujo con wifi de alta velocidad a precio de piso compartido. Mientras el ruido mediático dice que el gasto en centros de datos es un agujero negro, los fundamentales nos muestran una empresa con márgenes operativos cercanos al cuarenta por ciento. Sí, has oído bien, el cuarenta por ciento. Eso no es una empresa, es una máquina de imprimir billetes que además domina el software de productividad global. Antes de que lleguemos a la mitad de este análisis, te voy a revelar por qué este trimestre podría ser el reinicio del sistema financiero que separará a los niños de los adultos en la inversión, así que mantén la atención en el flujo de caja. Hablemos de la grieta en Silicon Valley. Existe un agujero financiero de uno punto cuarenta y cinco billones de dólares entre lo que se está invirtiendo en infraestructura de inteligencia artificial y los ingresos reales que esta tecnología está generando hoy. Es una especie de esquema de financiación circular donde los gigantes le prestan dinero a las startups para que estas les compren chips y usen su nube. Es como si yo te prestara diez euros para que me compres una limonada y luego le dijera a todo el mundo que mi negocio de limones es un éxito rotundo. El noventa y cinco por ciento de los proyectos piloto de inteligencia artificial en las empresas están fracasando actualmente. Por eso el capital inteligente está huyendo de las narrativas de fantasía y se está refugiando en empresas del mundo físico que generan beneficios reales hoy mismo. Pero no te equivoques, esto no significa que la tecnología haya muerto. Significa que ahora somos selectivos. Mira a Nvidia o AMD. Jensen Huang ya ha confirmado que la inversión de setecientos mil millones de dólares en centros de datos es necesaria para el despliegue global hasta dos mil veintisiete. Nvidia tiene una valoración razonable de veintiséis veces beneficios proyectados si consideramos su crecimiento explosivo del sesenta y tres por ciento para dos mil veintiséis. No es una burbuja si hay beneficios que la respalden, pero hay que saber dónde entrar. Si buscas seguridad, deja de mirar las siete grandes como si fueran un bloque indivisible. Alphabet, por ejemplo, está en una situación curiosa. Sus ingresos por búsqueda crecieron un diecisiete por ciento y Google Cloud un explosivo cuarenta y ocho por ciento. Pero su gasto de capital previsto para dos mil veintiséis es de casi ciento ochenta y cinco mil millones de dólares. A diferencia de Microsoft, Alphabet se percibe algo cara a veintiocho veces beneficios. Podría corregir un veinte por ciento adicional solo para ajustar sus múltiplos a la realidad del riesgo. En cambio, tienes a empresas como Dell o Qualcomm que son auténticos regalos. Qualcomm cotiza a doce veces beneficios futuros y te ofrece una rentabilidad por dividendo y recompras superior al ocho por ciento. Es como comprar una joya en un mercado de pulgas porque el vendedor tiene prisa por irse a comer. El mercado está castigando injustamente a empresas de software sólido como FactSet o Adobe por un miedo irracional a que la inteligencia artificial las sustituya. FactSet ha caído un cincuenta y siete por ciento desde máximos y cotiza a once veces beneficios. Eso implica que el mercado cree que la empresa va a dejar de crecer para siempre, lo cual es estadísticamente improbable. Un pequeño recordatorio sobre el retiro y ese mito del diez por ciento anual constante del S y P quinientos. Si basas tu plan de jubilación en una línea recta ascendente, estás comprando un billete de primera clase hacia la frustración. La rentabilidad del mercado es una media estadística, no una garantía anual. Habrá años de un treinta por ciento y años de un menos veinte. Por eso es vital usar simulaciones basadas en rangos de probabilidad. Es mucho más seguro planear retirarse con un rango de capital que con una cifra exacta que el mercado se encargará de destruir justo el año que decidas dejar de trabajar. Pasemos un segundo al sector farmacéutico porque el drama de Novo Nordisk y Eli Lilly parece una serie de Netflix. Novo Nordisk ha sufrido caídas del setenta por ciento desde máximos por la competencia de versiones baratas de sus fármacos para la obesidad. Pero cuidado, estamos ante una empresa de alta calidad en un mal momento bursátil. La paciencia aquí es tu mejor activo. El mercado de la obesidad se multiplicará en la próxima década y los líderes establecidos suelen ganar las guerras de patentes a largo plazo. En resumen, estamos en un periodo de acumulación estratégica. Febrero suele ser el mes donde las instituciones rotan el capital y generan estas rebajas para los inversores minoristas que tienen la disciplina de no pulsar el botón de vender cuando ven rojo. Mi recomendación es clara: prioriza empresas con altos costes de cambio para el cliente, como el ecosistema de Microsoft 365, donde migrar a la competencia es tan doloroso que nadie quiere hacerlo. Ignora la narrativa de que la inteligencia artificial va a reemplazar todo el software mañana por la mañana. Lo que veremos es que el software actual usará la inteligencia artificial para ser más productivo y cobrar más por ello. No persigas nunca un gráfico parabólico, espera a que la gravedad haga su trabajo como ha hecho con Microsoft y Oracle recientemente. Microsoft a cuatrocientos dólares nos ofrece un margen de seguridad sólido para capturar un retorno compuesto estimado del dieciocho por ciento anual. La volatilidad no es tu enemiga, es el precio que pagas por el rendimiento superior al de una cuenta de ahorros aburrida que no cubre ni la inflación. Así que cuéntame en los comentarios: ¿Estás aprovechando estas rebajas en tecnología o crees que todavía nos queda un escalón más por bajar antes de ver el suelo real? Me interesa saber si eres de los que compran cuando hay sangre en las calles o de los que esperan a que todo esté caro otra vez para entrar. Nos vemos en el próximo análisis y recuerda, el mercado puede ser irracional a corto plazo, pero tu contabilidad debe ser impecable siempre.