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Hola a todos. Seguramente habéis notado que el ambiente en el mercado financiero está ahora mismo más tenso que una cena de Navidad con tu ex pareja. Pero mientras los titulares de prensa gritan caos y desastre, los que preferimos leer un balance antes que un horóscopo vemos algo muy distinto. Alguna vez has deseado comprar una máquina de imprimir billetes justo cuando nadie la quiere. Pues bien, Visa acaba de darnos esa oportunidad con su mayor caída en tres años. Hoy vamos a separar el ruido de la realidad para entender por qué este retroceso del quince por ciento no es una señal de alarma, sino un pase VIP para entrar en uno de los mejores negocios del planeta a precios de rebajas. Empecemos por lo básico para que nos entendamos. Visa no es simplemente ese trozo de plástico que tienes en la cartera, es el peaje digital por el que pasa casi todo el dinero del mundo. Imagina que eres el dueño de la única autopista que conecta todas las ciudades de un país. No te importa qué modelo de coche pase ni quién lo conduzca, tú cobras cada vez que alguien cruza. Eso es Visa. Actualmente la compañía cotiza a veinticuatro veces beneficios. Para el inversor que solo mira la superficie, esto puede sonar caro. Sin embargo, para la historia de Visa, esto es como encontrar un traje de alta costura en el mercadillo de los domingos. Es un nivel de valoración que solo hemos visto en momentos de pánico absoluto, como durante el cierre global de dos mil veinte. Hablar de Visa es hablar de una eficiencia que roza lo insultante. Tienen un margen bruto superior al ochenta por ciento y un margen neto que supera el cincuenta por ciento. Básicamente, por cada dólar que entra en sus oficinas, se quedan con la mitad después de pagar absolutamente todo. Eso es eficiencia y lo demás son historias para dormir a los niños. Además, la empresa no se ha quedado estancada mirando cómo pasan los bits. Se están metiendo de lleno en la ciberseguridad y en la prevención de fraudes mediante inteligencia artificial. Estos servicios de valor añadido ya suponen más del veinte por ciento de sus ingresos totales. Es como si el dueño de la autopista ahora también te vendiera el seguro, el mantenimiento y el café del camino. El negocio escala sin que ellos tengan que gastar un céntimo extra en infraestructuras físicas pesadas. Es la belleza del software aplicada al flujo del dinero global. Por cierto, quedaos hasta el final porque os voy a contar por qué vender vuestras acciones de los bancos europeos ahora mismo podría ser la decisión más inteligente de todo vuestro año financiero. Pero volvamos al sector tecnológico porque no todo es color de rosa en el barrio del silicio. Mira a Oracle por ejemplo. Crecen en la nube, sí, y tienen contratos impresionantes con OpenAI, pero su deuda es más larga que la lista de propósitos de año nuevo que nunca cumples. Es un gigante con pies de barro si no gestionan su flujo de caja negativo pronto. O fíjate en FICO, los reyes del rating crediticio. Es una empresa excelente, sin duda, pero pagar ochenta veces beneficios por ella era simplemente invitar al desastre a tu fiesta de inversión. El mercado está haciendo ahora mismo una limpieza necesaria, sacando la basura y ajustando cuentas. Estamos viendo cómo empresas históricas como Nike se desinflan por falta de innovación y soberbia, mientras que otras como Deckers, los dueños de las zapatillas Hoka, les roban la merienda sin despeinarse porque no tienen deuda y crecen como la espuma. En el mundo de la inversión, el flujo de caja libre es el único indicador que no miente. Los beneficios netos pueden maquillarse más que una estrella de Hollywood antes de los premios Óscar, pero la caja es la verdad desnuda. Visa devuelve prácticamente la totalidad de su flujo de caja a los accionistas mediante dividendos y recompras de acciones. Esto significa que cada año tu trozo del pastel es más grande simplemente porque ellos retiran acciones del mercado. Es una máquina de crear valor de forma silenciosa mientras el resto del mundo se pelea por el último titular sobre la inflación. Hablando de inflación, Visa es una cobertura natural. Si los precios suben, el volumen transaccionado sube, y como Visa cobra un porcentaje, sus ingresos escalan automáticamente sin que tengan que subir sus costes operativos. Es el negocio perfecto para tiempos inciertos. En cuanto al sector salud, Novo Nordisk está atravesando un periodo de pesimismo extremo. Es curioso cómo pasamos de creer que todos seremos delgados gracias a sus fármacos a vender la acción en cuanto aparece un poco de competencia. A estos precios y con un escenario de estancamiento ya descontado, el riesgo parece más controlado que un presupuesto de la NASA. Novo Nordisk tiene una contabilidad impecable y un dominio del mercado que no desaparece por un par de trimestres flojos. Por otro lado, tenemos a Amazon. Si buscas seguridad en la infraestructura del futuro, Amazon es el verdadero cerebro de la inteligencia artificial. A niveles cercanos a los doscientos dólares, es una opción mucho más sensata y cómoda que intentar adivinar cuál será la próxima aplicación de moda que desaparecerá en seis meses. Amazon tiene la escala, tiene los datos y tiene la infraestructura que todos los demás necesitan alquilar. Mencioné antes lo de los bancos. Santander y el resto de la banca europea han tenido una fiesta increíble gracias a los tipos de interés altos. Pero amigos, la música está bajando de volumen y las luces de la discoteca se están encendiendo. El ciclo de tipos está cambiando y los bancos son negocios cíclicos por naturaleza. Es momento de rotar hacia negocios con ventajas competitivas reales y no dependientes de lo que decidan cuatro señores en una reunión del Banco Central. Invertir no se trata de acertar siempre, se trata de tener un margen de seguridad lo suficientemente grande como para no arruinarte cuando te equivocas. Empresas como Visa, Mastercard, Booking o Microsoft ofrecen esa red de seguridad. No intentéis ser genios encontrando la próxima criptomoneda con la cara de un perro. Sed propietarios de negocios que comprendáis y que generen dinero de verdad mientras dormís. La contabilidad es el lenguaje de los negocios, y si aprendes a leerla, verás que el miedo actual es simplemente el mercado ofreciéndote descuentos en activos de lujo por razones temporales. El mercado no es tu amigo que te da pistas, es un maníaco depresivo que hoy te pide una fortuna por algo y mañana te lo regala porque ha leído una noticia negativa en redes sociales. El riesgo regulatorio sobre las comisiones de intercambio existe, es cierto, pero la capa tecnológica que Visa ha construido encima de los pagos es tan profunda que es casi imposible de sustituir sin romper el sistema financiero global. Así que, ante esta caída del quince por ciento en el líder mundial de los pagos, te pregunto. Vas a seguir al rebaño que huye despavorido o vas a actuar como un socio inteligente que entiende el valor de lo que tiene delante. Me encantaría saber vuestra opinión en los comentarios. Creéis que la regulación realmente puede tumbar a un gigante con estos márgenes o es simplemente otro bache en el camino para seguir subiendo. Recordad suscribiros si queréis análisis que no parezcan escritos por un manual de instrucciones aburrido. Nos vemos en el próximo minuto inversor.