Transcripción del Video
Miras los índices y están por las nubes. Luego miras tu cartera, llena de esas empresas de software que supuestamente eran el futuro, y parece una escena del crimen. ¿Qué está pasando? ¿Te equivocaste tú? No. El mercado simplemente está teniendo uno de sus berrinches periódicos, y aunque no lo creas, ese berrinche es la mejor noticia que podías recibir. Hoy vamos a ver por qué este miedo colectivo es una fábrica de millonarios para quien sabe mantener la calma y comprar lo que otros tiran con pánico. Quédate, porque la verdadera riqueza se construye en días como estos, no en los días de fiesta y euforia. El mercado ha decidido que odia el software y los servicios de alta calidad. Mañana puede que decida que el agua moja y las acciones de las embotelladoras se desplomen. No intentes entender la lógica del pánico, intenta aprovechar su precio. Estamos viendo caídas en negocios excelentes que no se veían desde la crisis de dos mil ocho o el susto de la pandemia. Es una rebaja en el pasillo de lujo. Y mientras todos corren hacia la salida de emergencia, nosotros vamos a entrar con una lista de la compra. Porque el éxito financiero no depende de seguir a la masa, sino de actuar con lógica cuando la masa la ha perdido por completo. Ahora, no todo lo que cae es una ganga. A veces, un cuchillo que cae es solo un cuchillo. Mira el caso de United Health. Una caída de beneficios sin precedentes y nubarrones regulatorios por todas partes. Ahí hay que ser extremadamente cauto. Es crucial distinguir entre un problema temporal en un gran negocio y el deterioro real de una empresa. La clave, como siempre, está en la contabilidad. La contabilidad de verdad, no esas métricas ajustadas que parecen un filtro de Instagram para las finanzas de una empresa. Antes de la mitad de este video, te revelaré el caso de una compañía que todo el mundo cree conocer, pero que esconde un as bajo la manga que la convierte en una fortaleza digital, justo cuando su acción está de oferta. Una empresa que ha estado construyendo silenciosamente su futuro mientras todos se fijaban en su pasado. Hablemos de cómo identificar a los supervivientes. La primera señal de una empresa sana en problemas es cómo trata a sus accionistas. Busca empresas que recompran sus propias acciones de forma masiva. Compañías como HCA o Shin Etsu. Cuando una directiva usa el dinero de la empresa para comprar sus propias acciones, te está diciendo dos cosas: primero, que creen que el precio actual es un regalo, y segundo, que prefieren invertir en sí mismos que en cualquier otra cosa. Es el voto de confianza definitivo. La otra gran narrativa de miedo es la inteligencia artificial. El pánico dice que la IA dejará obsoletas a las empresas de software de nicho. La realidad es que la inteligencia artificial para estas empresas es como darle esteroides a un campeón olímpico. Los hará más eficientes, más valiosos y con clientes todavía más cautivos. Es una herramienta, no un asesino. Y ahora, hablemos de esa empresa que te prometí. Mastercard. Sí, la del trozo de plástico. Ha caído cerca de un doce por ciento y muchos temen que las nuevas tecnologías de pago la dejen fuera de juego. Ese miedo es comprensible. Pero es una lectura superficial. Es como pensar que una nueva marca de agua embotellada hará que todo el sistema de tuberías de una ciudad sea irrelevante. Mastercard ya no es solo una red de transacciones. Más del treinta por ciento de sus ingresos proviene de su división de servicios y soluciones de valor añadido. ¿Y qué hay ahí dentro? Ciberseguridad, análisis de datos, inteligencia artificial para predecir fraudes. Este segmento está creciendo a tasas del veinte al veinticinco por ciento anual, mucho más rápido que el negocio tradicional. Venden estos servicios de altísimo margen a los mismos bancos y gobiernos que ya son sus clientes. El coste de hacerlo es prácticamente cero. Tienen márgenes operativos del cincuenta y nueve por ciento. Piénsalo. De cada cien euros que ingresan, casi sesenta son beneficio bruto. Y la inflación, ese monstruo que erosiona tu poder de compra, para ellos es un viento de cola. Como sus comisiones son un porcentaje del total de la transacción, si los precios suben, sus ingresos suben automáticamente. No tienen que hacer nada. Para rematar, están recomprando cerca del dos por ciento de sus acciones cada año. Su valoración actual, si la comparas con su media histórica, es atractiva. Están ofreciendo un punto de entrada en una fortaleza digital a un precio que no se veía en mucho tiempo. Mi estrategia es clara. Aprovechar correcciones por debajo de los quinientos o cuatrocientos setenta dólares para acumular posiciones a largo plazo. No venderé a menos que un gobierno decida destruir su modelo de negocio, o que la tecnología blockchain se adopte de forma masiva e inmediata, algo que hoy por hoy parece ciencia ficción. El mensaje final es sobre ti. No necesitas ser un analista a tiempo completo ni un esclavo de las gráficas para multiplicar tu dinero. La rentabilidad real no viene del tiempo que le dedicas, sino de la constancia. Y la constancia solo se logra con una estrategia simple. Comprar negocios extraordinarios cuando el mundo les tiene miedo. El tiempo es el verdadero motor de la riqueza, y tu trabajo es simplemente no estrellar el coche. La simplicidad te mantiene en la carretera y te permite que el interés compuesto haga el trabajo pesado. Así que deja de mirar el precio del índice y empieza a mirar las etiquetas de precio en los negocios de calidad que el mercado ha puesto en liquidación. Esa es la verdadera forma de construir un patrimonio sólido. Ahora te toca a ti. Déjame un comentario: ¿qué empresa de calidad crees que el mercado está castigando injustamente ahora mismo? Vamos a crear entre todos una lista de vigilancia de ángeles caídos. Nos vemos en el próximo video.