Transcripción del Video
Bienvenidos. Hoy vamos a hablar de cómo el miedo colectivo es, curiosamente, el mejor aliado de tu patrimonio si sabes dónde mirar. ¿Alguna vez has sentido que el mundo se vuelve loco por una tecnología nueva mientras ignora lo que realmente genera dinero de forma recurrente? Estamos viviendo exactamente eso con la inteligencia artificial. El mercado está tan ocupado intentando adivinar si un chatbot escribirá poemas o código el año que viene, que ha decidido poner en oferta negocios que llevan décadas dominando el mundo real. Imagina que el mercado es ese amigo que entra en pánico porque cree que los coches voladores van a arruinar el negocio de las gasolineras mañana por la mañana, mientras las gasolineras siguen batiendo récords de beneficios. Ese es el nivel de absurdo que estamos viendo hoy. El protagonista de nuestra sesión es Zoetis, el líder indiscutible en salud animal. Es una empresa que ha sido castigada injustamente, pero no es la única. Vamos a desgranar por qué este pánico a la inteligencia artificial te está permitiendo comprar joyas de la corona a precios de bisutería. Empecemos por los datos que no mienten. Zoetis se ha separado de Pfizer en dos mil trece y desde entonces ha invertido más de cinco mil millones de dólares en investigación y desarrollo. Eso es más de lo que muchas tecnológicas gastan en marketing para convencernos de que van a colonizar Marte. Tienen diecisiete productos que facturan más de cien millones de dólares al año cada uno. Pero aquí está el truco técnico que el mercado ignora: desarrollar fármacos para animales es mucho más barato y tiene una tasa de éxito mayor que la medicina humana. Básicamente, es como jugar al póker con las cartas marcadas a tu favor, pero de forma legal. Si te preocupa la economía, piensa en esto. El vínculo con las mascotas es hoy más fuerte que nunca. La gente está dispuesta a recortar en su propia cena antes que en el tratamiento para la artritis de su perro. Es un negocio de una resiliencia asombrosa. Sin embargo, Zoetis cotiza hoy a diecinueve veces beneficios, su múltiplo más bajo en una década. Es como encontrar un coche de lujo con un descuento del cuarenta por ciento solo porque el vendedor cree que pronto todos vamos a teletransportarnos. Pero antes de profundizar más, déjame soltarte una píldora que analizaremos al final: hay un rincón en Europa, concretamente en Dinamarca, donde se están cocinando oportunidades que harían llorar de alegría a un inversor de valor tradicional. Mantente atento. Volviendo a la irracionalidad, hablemos de los servicios profesionales. Empresas como Marsh McLennan, Aon o Willis Towers Watson están sufriendo porque alguien decidió que la inteligencia artificial va a sustituir a los corredores de seguros. Es un razonamiento tan profundo como pensar que el microondas iba a acabar con los chefs estrella Michelin. Estas empresas son oligopolios. Controlan datos históricos y reputaciones que OpenAI no puede replicar con un algoritmo de predicción de palabras. Marsh McLennan ha caído casi un treinta por ciento desde sus máximos. Hablamos de una compañía que gana más dinero que nunca en su historia y que cotiza por debajo de su valoración media de los últimos diez años. Es el equivalente financiero a que te pidan perdón por venderte algo demasiado barato. Lo mismo ocurre con S&P Global o FactSet. El mercado teme que modelos como Anthropic reemplacen sus terminales de datos. Pero la realidad es que estas empresas venden confianza y certificación, algo que una inteligencia artificial que se inventa hechos de vez en cuando todavía no puede ofrecer. S&P Global ha caído un veinte por ciento. Es un líder mundial en ratings crediticios que el mercado está tratando como si fuera un videoclub en mil novecientos noventa y nueve. El ratio de deuda sobre ebitda de Zoetis es de uno punto ocho. Eso es más saludable que la dieta de un deportista de élite. Mientras tanto, vemos empresas de inteligencia artificial pura que queman caja como si el dinero fuera papel para chimenea. En este canal siempre decimos que los optimistas generan riqueza, pero los optimistas informados. No se trata de comprar cualquier cosa que baje, se trata de comprar lo que baja por las razones equivocadas. PayPal, por ejemplo, cotiza a siete veces beneficios. Siete. Es una valoración propia de una empresa que va a quebrar mañana, a pesar de que sigue procesando miles de millones de dólares y recomprando sus propias acciones de forma masiva. Es como si el mercado hubiera decidido que porque ha salido un competidor nuevo, el líder tiene que morir por decreto ley. Por cierto, hablando de morir, hablemos de lo que no debes tocar ni con un palo de diez metros: Boeing. Es un fabricante en crisis con una situación contable desastrosa. No confundas una empresa barata por pánico con una empresa barata porque su negocio es un incendio forestal. La diferencia es que en Zoetis o en Marsh McLennan tienes flujos de caja récord y balances saneados. En Boeing tienes una especulación peligrosa. La inteligencia artificial no va a sustituir a los negocios sólidos, los va a hacer más eficientes. Imagina a Zoetis usando modelos de lenguaje para acelerar su investigación genómica o a Salesforce, que cotiza a quince veces beneficios, integrando herramientas que multiplican la productividad de sus clientes. Estas empresas no son las víctimas de la revolución, son las beneficiarias silenciosas que el mercado está castigando por error. Hemos mencionado a Dinamarca antes. Empresas como Coloplast, líderes en nichos médicos donde la competencia es casi inexistente, están en niveles de valoración que no veíamos desde hace años. Es una señal de que el pesimismo es generalizado y no depende de los fundamentales de cada compañía. El pánico es un virus que no sabe de balances contables. En resumen, tenemos a Zoetis con un potencial de revalorización de más del sesenta por ciento según su valoración histórica. Tenemos corredurías de seguros ganando más que nunca y cotizando como si estuviéramos en la crisis de dos mil ocho. Y tenemos gigantes tecnológicos como Tencent que, a pesar de dominar sectores enteros, son ignorados por el miedo geopolítico. Mi consejo es claro: actúa siguiendo la teoría de la opinión contraria. Cuando la narrativa dice que todo lo tradicional va a morir, es cuando se construyen las rentabilidades extraordinarias. No busques el próximo unicornio que promete cambiar el mundo mientras pierde dinero. Busca al dragón que ya domina su territorio y que el mercado ha decidido ignorar porque ha pasado de moda. Los múltiplos bajos en negocios de alta calidad son la mayor bendición para un inversor con paciencia. Ahora me gustaría saber tu opinión. ¿Crees que la inteligencia artificial realmente va a dejar obsoletos a estos gigantes de los servicios y la salud, o estás aprovechando estas rebajas históricas para fortalecer tu cartera? Deja tu comentario abajo y generemos un debate real, lejos del ruido de los titulares sensacionalistas. Si este análisis te ha aportado algo de claridad en este mar de pánico, ya sabes qué hacer. Nos vemos en el próximo minuto inversor.