Transcripción del Video
Si hoy te has despertado con ganas de vender todas tus acciones porque has leído en un titular sensacionalista que la inteligencia artificial va a sustituir hasta al apuntador, felicidades, eres la víctima perfecta que el mercado necesita para seguir funcionando. Pero si estás aquí, sospecho que prefieres ser el que compra cuando los demás tienen los nervios de un gato en una habitación llena de aspiradoras. Bienvenidos a un análisis donde vamos a separar el ruido de los resultados, porque mientras la mayoría llora por la volatilidad, nosotros vamos a mirar qué empresas están tiradas de precio por culpa de una crisis de identidad o un miedo irracional. Empecemos por el elefante en la habitación, PayPal. La empresa que un día fue el estandarte de los pagos en internet parece estar pasando por una crisis de la mediana edad bastante dolorosa. Los datos son contundentes, el crecimiento de su botón de pago principal se ha desplomado del sesenta y ocho por ciento al uno por ciento en el último trimestre. Es una cifra que duele verla, como intentar correr una maratón con las botas de un buzo. La propia directiva ha tenido que admitir que han fallado en la ejecución de su producto estrella. Apple Pay les está comiendo la tostada porque es más rápido, está integrado en el móvil y no requiere que recuerdes una contraseña que pusiste en dos mil doce. Sin embargo, aquí es donde entra la parte que el mercado olvida cuando entra en pánico, la contabilidad. PayPal tiene catorce mil ochocientos millones en caja, una cifra que supera toda su deuda. Es un búnker financiero en medio de un incendio. Aunque el mercado castigue la incertidumbre del cambio de mando y las previsiones para dos mil veintiséis, estamos ante una valoración que sugiere que la empresa se va a declarar en quiebra mañana, cuando la realidad es que sigue generando una caja brutal. La valoración es tan ridícula que para justificar este precio de la acción, a PayPal le basta con quedarse quieta y no empeorar demasiado. Es lo que llamamos un margen de seguridad extremo. Por cierto, antes de que lleguemos al ecuador de este video, te voy a revelar cuál es el activo que los bancos centrales del mundo están acumulando con una voracidad que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial, y no, no es el dólar. Pero sigamos con el sentimiento de mercado. Lo que estamos viviendo con el software hoy es un calco de lo que pasó con Meta o Netflix en dos mil veintidós. En aquel momento, todo el mundo decía que TikTok mataría a Facebook y que Netflix era un modelo agotado. Hoy, esas mismas personas están comprando en máximos históricos. El pánico actual es tu mejor aliado si sabes dónde mirar. Empresas como Adobe o Constellation Software están siendo castigadas porque la narrativa dice que la inteligencia artificial generativa las va a borrar del mapa. Es una analogía potente pero equivocada, es como pensar que porque ahora existan los taladros eléctricos, los arquitectos van a desaparecer. Adobe ofrece seguridad legal y propiedad intelectual a las grandes multinacionales, algo que una inteligencia artificial gratuita y abierta no puede garantizar. Adobe está en mínimos de valoración de la última década con un múltiplo de once veces beneficios. Es prácticamente un regalo envuelto en miedo tecnológico. Hablando de miedos, hablemos de la gran estafa del papel moneda. Existe una brecha insalvable de dos billones de dólares entre lo que el gobierno estadounidense gasta y lo que ingresa. Es como si intentaras mantener una mansión ganando el salario mínimo, simplemente las matemáticas no dan. Por eso estamos viendo una fuga masiva hacia el oro físico. El oro se ha consolidado como la segunda mayor moneda de reserva global, superando a muchas divisas tradicionales. Los bancos centrales están canjeando sus dólares, que no son más que promesas de pago de un gobierno con las cuentas rotas, por lingotes que no dependen de la voluntad de ningún político. Ahorrar solo en dólares hoy es como guardar nieve en un horno, puede que dure un rato, pero sabes cómo termina la historia. Pasemos a los gigantes que el mercado está ignorando por ser aburridos. Disney y BYD. Disney está en una etapa de transición que el mercado odia porque no hay fuegos artificiales inmediatos. Los ingresos crecen pero el beneficio neto bajó por la integración de nuevas inversiones. Cotiza a precios de hace diez años a pesar de que sus ingresos son de récord. Es como comprar un Ferrari a precio de Fiat solo porque tiene un arañazo en la puerta. Por otro lado, BYD es el líder mundial de coches eléctricos y cotiza diez veces más barato que Tesla. Sí, el mercado chino está complicado y los subsidios han bajado, pero su dominio tecnológico en baterías es una ventaja competitiva que el mercado occidental aún no procesa. En este punto, quiero que hagamos un paréntesis técnico sobre cómo tomamos decisiones. Muchos inversores se dejan llevar por la magnitud de una ganancia posible, pero olvidan la probabilidad de que ocurra. Aquí es donde los árboles de decisión y el valor esperado nos salvan la vida. Si tienes dos proyectos, el proyecto A puede darte cien de beneficio pero tiene un riesgo de perder sesenta, y el proyecto B te da cuarenta con un riesgo de perder solo diez, el inversor inteligente siempre elige el B. No buscamos el golpe de suerte, buscamos la eficiencia estadística. Es la diferencia entre ser un apostador en un casino y ser el dueño del casino. Siguiendo esta lógica, miremos a Visa o Alphabet. Son negocios extraordinarios, pero hay que saber cuándo entrar. Visa es una máquina de imprimir billetes, pero ahora mismo está un poco cara. No se compra una joya a precio de diamante si puedes esperar a que baje un poco. Lo mismo ocurre con Google, es un negocio excelente pero su valoración técnica exige una corrección antes de ser una oportunidad clara. No compres solo porque algo sube, ese es el camino más rápido para convertirte en el que le paga la fiesta a los demás. En cambio, mira lo que ha pasado con The Trade Desk o Novo Nordisk. Caídas verticales por resultados que no fueron perfectos, pero que mantienen fundamentos sólidos. El mercado es un maníaco depresivo que un día te pide mil euros por su casa y al día siguiente te la ofrece por cien porque ha leído una noticia negativa. Tu trabajo es ser el vecino sensato que sabe cuánto vale realmente esa casa. Para cerrar, quiero dejarte una reflexión sobre la paciencia. La paciencia no es simplemente esperar, es mantener la calma mientras ves a otros ganar dinero con burbujas que tú sabes que van a estallar. MicroStrategy es el ejemplo perfecto, un negocio operativo desastroso que actúa como un fondo apalancado en Bitcoin. Es una apuesta, no una inversión. Nosotros actuamos como empresarios, no como apostadores de gráficos. Busca empresas con poca deuda, preferiblemente menos de cuatro veces su ebitda, y que tengan datos propietarios que la inteligencia artificial no pueda robar fácilmente. La verdadera rentabilidad a largo plazo no se encuentra en predecir el futuro, sino en comprar el presente a un precio que ignore ese futuro. ¿Crees que PayPal ha tocado fondo o que el botón de Apple Pay es el clavo definitivo en su ataúd? Me interesa mucho leer tu opinión técnica en los comentarios, pero recuerda, usa los datos, no las tripas. Si te ha servido este análisis, ya sabes qué hacer, y si no, nos vemos en el próximo ciclo de pánico para ver quién mantiene la cabeza fría.