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¿Estás viendo cómo tus ganancias se evaporan del mercado? No estás solo.
Hoy te voy a enseñar la estrategia exacta que estoy usando para navegar este caos, por qué las acciones que más subían ahora son las más peligrosas, y dónde estoy encontrando oportunidades más seguras.
El mercado está cayendo a plomo, no por malos resultados de las empresas, sino por una nueva guerra comercial. Y la clave no está en buscar al próximo Nvidia, sino en algo completamente diferente.
Vamos al grano. Los titulares dicen que empresas como Johnson & Johnson, Ericsson o Domino's Pizza han presentado resultados espectaculares. Y es verdad. JP Morgan también. Pero abres el gráfico del S&P 500 y ves un mar de color rojo. ¿Qué está pasando?
Lo que pasa es que el miedo puede más que los beneficios. China ha iniciado una guerra cambiaria contra Corea del Sur y ha sancionado filiales de Hanwha Ocean, una empresa naval. Esto escala las tensiones con Estados Unidos a un nuevo nivel, afectando al sector naviero y, por extensión, a toda la economía global.
En este entorno, un S&P 500 cotizando a 24 veces beneficios es simplemente demasiado caro. El riesgo es muy alto.
Y los primeros en caer son los que más alto volaban. Las mismas acciones de inteligencia artificial que nos dieron grandes alegrías, como Nvidia y AMD, son ahora las que lideran las caídas. Tesla y Oracle también se resienten. Esto es clásico: cuando llega la aversión al riesgo, los inversores venden primero lo que más ha subido para asegurar beneficios, y estas empresas estaban en la cima.
Pero fíjate qué curioso. En medio del pánico, vemos algunas luces verdes. Ericsson, por ejemplo, sube un 15%. ¿Por qué? Porque anunció un beneficio y un flujo de caja tan absurdamente buenos, gracias a la venta de un negocio, que el mercado no ha podido ignorarlo. Tienen tanto efectivo que van a poder devolver mucho dinero a sus accionistas.
Johnson & Johnson también lo hace bien, superando expectativas y con un plan claro de separar su negocio de ortopedia para ser más ágiles. Domino's Pizza, por su parte, batió previsiones gracias a sus promociones, aunque nos deja la duda sobre la salud del consumidor a futuro.
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Ahora, vamos a la estrategia. ¿Qué hacer en este escenario? Mi enfoque es simple: priorizar la alta probabilidad de éxito sobre la alta expectativa de rendimiento.
Te lo explico con un ejemplo: ASML contra Kion.
ASML es una empresa increíble, líder en la fabricación de maquinaria para semiconductores. Ha subido un 45% y las expectativas están por las nubes. Pero está justo en medio del fuego cruzado entre Estados Unidos y China. El riesgo geopolítico es máximo. ¿Puede seguir subiendo? Sí. ¿Puede caer con fuerza? También.
Por otro lado, tenemos a Kion. Una empresa mucho más aburrida, del sector industrial, pero infinitamente más segura en el contexto actual. Su exposición al conflicto es menor. ¿Me va a dar un 45% de rentabilidad en unos meses? Probablemente no. Pero la probabilidad de que me dé un rendimiento decente y, sobre todo, de que proteja mi capital, es mucho mayor.
En un mercado así, prefiero un 10% de retorno casi seguro que un 40% potencial con un riesgo altísimo de perderlo todo. Por eso, hoy por hoy, mi dinero está más seguro en opciones como Kion.
Y hablando de movimientos estratégicos a largo plazo, hay un gigante que está haciendo una apuesta multimillonaria que casi nadie está viendo, y que podría definir su futuro. Te lo cuento ahora mismo.
Mientras todos entran en pánico por las tensiones comerciales, Google (Alphabet) acaba de anunciar que va a invertir 15.000 millones de dólares en un centro de infraestructura de inteligencia artificial en la India. Esto es una jugada maestra. En lugar de centrarse en el ruido a corto plazo, están posicionándose para dominar uno de los mercados de IA con mayor crecimiento del mundo. Es una señal de fortaleza y visión a largo plazo.
Así que, en resumen: reduce el riesgo, no te dejes cegar por los resultados trimestrales porque ahora mismo el sentimiento manda, y busca empresas con planes sólidos a largo plazo. Prioriza la probabilidad de no perder dinero.
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Ahora te toca a ti: ¿Estás vendiendo tus acciones de tecnología o crees que es una oportunidad de compra? Déjame tu opinión en los comentarios.